1. Conceptualización del caso
Se trata de entender por qué le pasa lo que le pasa al paciente y conocer en profundidad su demanda para satisfacerla. Han de consensuarse los pasos a seguir, si bien es necesaria la explicación del tratamiento, establecer la confianza básica entre terapeuta y paciente y conocer la historia personal y médica de la persona: objetivos, metas, terapias previas, relaciones actuales o apoyo social entre otros. También hay que realizar una evaluación psicológica para adaptar las técnicas priorizando las necesidades del paciente en función del estado.
2. Planificación del tratamiento
Suele ser necesaria una etapa inicial de fortalecimiento y estabilización para mejorar o fomentar el autocuidado y la regulación emocional, así como instalar recursos positivos del presente si los hubiera. En función de la historia de la sintomatología (p. ej. alteraciones del estado de ánimo, problemas de concentración, intrusiones, amnesia), del estilo de apego o de los intentos de resolución previos, entre otros, se personaliza y diseña la intervención.
3. Intervención
Tras la fase de evaluación comienza el tratamiento descrito, teniendo siempre la integración como eje vertebrador y horizonte hacia el que avanzar en la intervención psicológica, desde un enfoque ecléctico que ayuda a resolver de forma eficaz y definitiva los conflictos en el medio interno y externo de la persona.
4. Seguimiento
Cuando la sintomatología desaparece y se van consiguiendo los objetivos terapéuticos, las sesiones se van espaciando y se acompaña haciendo el seguimiento de los avances y crecimiento personal de la persona.
METODOLOGÍA
El tratamiento psicológico se encuadra desde un enfoque de terapia integrativa y humanista con EMDR, terapia cognitivo conductual, análisis transaccional y terapia sistémica. Desde que empezó a desarrollarse en 1987, la técnica EMDR permite acceder a los recuerdos de experiencias traumáticas que influyen en la aparición de estrés y trastornos psicológicos.
Ha ayudado a millones de personas en todo el mundo a superar sus dificultades, a recuperarse de la angustia emocional y perturbación por las experiencias vividas, rápida y eficazmente de muchas maneras: mejora del rendimiento, modificación del estilo de vida, ansiedad, fobias, depresión, adicciones, negligencias médicas y daño moral, discapacidad, desempleo, estrés postraumático, accidentes, duelo, maltrato, abuso, agresión sexual, enfermedades, migraciones, desastres naturales, trata de personas y otros modos de vulneración de los Derechos Humanos, diversidad afectivo sexual (homosexualidad, identidad de género, homoparentalidad) o procesos de acogida y adopción entre otros.
El modelo EMDR toma en cuenta los componentes fisiológicos de los síntomas, los pensamientos y los sentimientos, y a través de una estimulación bilateral se reducen o eliminan los síntomas, se reestructuran las creencias negativas y mejora la funcionalidad y calidad de vida. Se activan los mecanismos de curación inherentes a la persona y se restablece el sistema de procesamiento de información del cerebro en tres vertientes: las experiencias tempranas en la vida, las experiencias estresantes del presente y los objetivos deseados para el futuro. El tratamiento on line con EMDR es tan eficaz como de forma presencial. Puede ampliarse información en el apartado de Recursos.
• La intervención psicológica se realiza con población adulta
• La frecuencia de las sesiones irá en función de la conceptualización del caso, la cronicidad y gravedad de los síntomas.